A finales del 2011 el superávit comercial alemán llega a los 15.300 millones de euros. El gobierno de Merkel quiere introducir rebajas de impuestos por valor de unos 6000 millones. Reciéntemente descubrieron que la recaudación del 2011 sería de 16.200 millones más de lo esperado. ¿En que se basa el éxito económico alemán? No hay pueblecito alemán, por bonito que este sea que no tenga algún tipo de industria en sua alrededores. Su misterio radica en fabricar cosas. En el sur, por ejemplo, producen motores, lentes, microprocesadores, enormes piezas de acero. ¿Está la respuesta en la tradición del "oficio"? En la antiguedad las regiones estaban divididas en cientos de mini-estados incluidos en el Sacro Imperio Romano, y cada uno de ellos se especializaba en producir algo distinto. Cientos de pueblecitos competían entre sí, y esto les llevó a modernizaciones que llegan hasta hoy. Cada pueblo o comarca defendía lo suyo. Unos niveles de burocracia absolutamente ridículos paralizaban el movimiento a través del país. El comercio a través del Rin no era rentable pues habia que pagar diferentes impuestos cada pocos kilometros. Este provincialismo extremo hacía que ciando los administradores volvían de visitar Londres o París, se dieran cuenta de lo atrasada que resultaba Alemania. Pero esto cambió en el siglo XIX con la llegada de Napoleón, aboliendo todo esto en 1806, reuniendo a los micro-estados en espacios más grandes y coherentes. Después una serie de convulsiones y guerras eliminaron otras anomalías. El comercio hizo desaparecer definitivamente este rompecabezas de lugares atrasados y convertirlos en en una superpotencia. Se abolieron impuestos internos, se construyeron ferrocarriles y canales, y una flota mercante global. En otras palabras, se creó una zona de libre comercio bajo la protección de un gran Estado. En lo interior se hicieron librecambistas, y en el exterior practicaron el mercantilismo. La Alemania occidental, tras la guerra de 1945 se reconstruyó según una versión de los mismos principios: centenares de pueblos, y cada uno produciendo algo excepcional. No cabe duda que esto resultó en una nueva prosperidad alemana, íntimamente vinculada a la exportación exitosa de cosas que gustan a los extranjeros, lo que a su vez genera riquezas para que los alemanes compren las cosas que les gustan, dinamizando aún más su economia. Este patrón exitoso continúa hasta el presente. |